¿Cuál es la comida tipica de los Waraos?

¿Cuál es la comida tipica de los Waraos?

La religión Warao

En el ancho río Orinoco y en su fértil delta, compuesto por islas y pantanos, el pueblo warao habita en chozas de techo de paja sin paredes y construidas sobre pilotes para protegerse de las inundaciones. Estas casas suelen construirse en los terrenos más altos para evitar las inundaciones anuales. A veces, un grupo de casas se construye sobre una sola.

La dieta de los warao es variada y se centra en los productos del delta, sobre todo en el pescado. Hacia el año 1500 habían adquirido una horticultura básica, aunque muchas de sus frutas y verduras diarias proceden de los huertos silvestres del delta. En julio y agosto, los Warao se dan un festín de cangrejos

Pronunciación de Warao

Nota del editor: Este artículo se publicó antes de la pandemia de coronavirus, y puede no reflejar la situación actual sobre el terreno.Han habitado el Delta venezolano durante siglos, pero ahora, la invasión de las industrias petroleras y mineras significa que el modo de vida del pueblo Warao está amenazado. La fotógrafa Adriana Loureiro Fernández les hace una visita.

También es la tierra donde una de las tribus indígenas de Venezuela, los warao, han vivido durante siglos y su arquitectura básica es conocida por su adaptación al entorno. El palafito es una choza de madera diseñada para flotar sobre el agua y soportar su continua corrosión; y en la cultura venezolana, los warao, sus palafitos y las aguas que los rodean son una misma cosa.

Warao significa “pueblo de las canoas” porque, hace siglos, construían curiaras con árboles para navegar por el Delta. Aún hoy, la rústica curiara es su principal medio de transporte y sigue siendo una parte fundamental del patrimonio indígena latinoamericano.

Mientras nos deslizamos por los arroyos, el agua refleja el cielo rojo. Los árboles, que enmarcan la anchura del río, pronto nos envuelven. Nuestra barca pasa junto a palafitos abandonados, que flotan como fantasmas de madera: Desde 2014, esta población étnica ha ido emigrando lentamente hacia el sur.

Lengua warao

Indispensables para la vida humana y el equilibrio del planeta, los árboles son esenciales para la regulación de la temperatura, la humedad del aire y la lluvia; mantienen la calidad del agua de los manantiales, controlan la erosión, garantizan el mantenimiento de la biodiversidad, producen frutos y semillas, además de proporcionar madera, resinas y remedios, entre otros productos.

Lamentablemente, sin tomar conciencia de su importancia, el ser humano sigue talando indiscriminadamente. Por nombrar solo un bioma brasileño, de agosto de 2017 a julio de 2018, en la Amazonia, se destruyeron casi 8 mil kilómetros cuadrados de vegetación, es decir, se cortaron alrededor de 1.180 millones de árboles, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).

“Consideramos que la palma buriti es el bosque de nuestra tierra, un árbol sagrado, desde la época de nuestros antepasados; es parte de la vida de los indios warao, porque de ella salen muchos alimentos y la fibra buriti, con la que hacemos artesanías”, dice Ensismar.

Ropa de warao

Después de que esta profesora de primaria de 42 años se viera obligada a huir de su hogar en el delta del río Orinoco, en Venezuela, hace dos años, asumió rápidamente un papel de liderazgo en el asentamiento donde ella y otras familias indígenas warao se refugiaron en el vecino Brasil.

Las condiciones de vida en el asentamiento, un edificio abandonado en la ciudad de Boa Vista, al norte del país, eran precarias, y las necesidades de quienes se refugiaban allí, abrumadoras. Lucetti se arremangó inmediatamente y se puso a trabajar, elaborando listas de los residentes y tratando de averiguar cómo conseguirles la comida, la atención sanitaria y otros elementos esenciales que necesitaban.

La laboriosidad de Lucetti llamó la atención de Cáritas Arquidiocesana de Manaos, un grupo de ayuda y socio de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, que trabaja en la ciudad amazónica de Manaos, uno de los principales centros de acogida de los waraos que huyen de Venezuela. Le ofrecieron a Lucetti un trabajo para ayudar a sus compañeros warao a desenvolverse en un país desconocido.

“Les hago una visita [a los recién llegados], casi como si fuera a visitar a la familia, y charlo con ellos y tomo nota de su información, averiguo lo que necesitan”, dice, añadiendo que su trabajo implica actuar como intermediaria entre los warao y Caritas. “Intento ayudar informando y orientando tanto a la comunidad como a la institución”.