¿Cuál es la cultura de la raza mestiza?

¿Cuál es la cultura de la raza mestiza?

Tradiciones mestizas

“Un estudio magnífico. Se trata de un modelo de investigación etnográfica y archivística estrechamente entrelazada, entre las contribuciones más significativas a la historia y antropología andina contemporánea en muchos años.” – Brooke Larson, State University of New York at Stony Brook “Elocuente, atractivo y muy legible. Con su tratamiento sintético de los materiales etnográficos e históricos, este libro supone una contribución bienvenida y muy innovadora tanto para el campo especializado de los estudios andinos como para los campos generales de la antropología cultural, los estudios latinoamericanos y los estudios raciales y étnicos.” – Deborah Poole, New School for Social Research

Comida de la cultura mestiza

Sin embargo, para muchos latinos de Estados Unidos, la identidad mestiza tiene un significado diferente, ligado a la historia colonial de América Latina y que suele incluir un origen blanco e indígena, o “mestizo”, en alguna parte de su ascendencia.

El término mestizo significa mezcla en español, y se utiliza generalmente en toda América Latina para describir a las personas de ascendencia mixta con un fondo blanco europeo e indígena. Del mismo modo, el término “mulato” suele referirse a una ascendencia mestiza que incluye raíces blancas europeas y negras africanas.

En toda América Latina, estos son los dos términos más utilizados para describir a las personas de origen mestizo. Por ejemplo, los mestizos representan una mayoría racial en México, la mayor parte de Centroamérica y los países andinos de Sudamérica.

Los mulatos representan una proporción menor de la población de esos países, como máximo el 4%, según los censos nacionales u otras encuestas. En los países del Caribe y Brasil, donde la población de ascendencia africana es más numerosa, los mulatos representan una proporción mayor de la población: el 11% en la República Dominicana y el 47% en Brasil. (Una mayoría del 68% en la República Dominicana se identifica como “mestizo/indio”).

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Mestizo (/mɛsˈtiːzoʊ, mɪ-/;[5][6] español: [mesˈtiθo] (escuchar); fem. mestiza) es un término utilizado tanto para la clasificación racial utilizado para referirse a una persona de una combinación de ascendencia europea e indígena americana, y en ciertos países de América Latina también puede referirse a las personas que son culturalmente europeas, independientemente de su ascendencia (ver más abajo). [7] El término se utilizó como categoría étnica/racial para las castas mestizas que se desarrollaron durante el Imperio español. Aunque, en términos generales, mestizo significa alguien de herencia mixta europea/indígena, el término no tenía un significado fijo en el periodo colonial[cita requerida]. Era una etiqueta formal para los individuos en la documentación oficial, como censos, registros parroquiales, juicios de la Inquisición y otros asuntos. Los sacerdotes y los funcionarios reales podían clasificar a las personas como mestizos, pero los individuos también utilizaban el término en la autoidentificación[8].

En la era moderna, especialmente en América Latina, el término mestizo se ha convertido en un término cultural, y el término indígena se reserva exclusivamente para las personas que han mantenido una identidad étnica y cultural indígena separada, una lengua, una afiliación tribal, un compromiso comunitario, etc. En el Perú de finales del siglo XIX y principios del XX, por ejemplo, el mestizaje designaba a los pueblos con evidencia de ascendencia étnico-racial “mixta” y acceso -generalmente monetario, pero no siempre- a las instituciones de educación secundaria. Esta concepción cambió en la década de 1920, especialmente tras el avance nacional y la economía cultural del indigenismo[11].

Ropa mestiza

Todos los mexicanos hemos escuchado y leído este mito desde que somos niños -en la escuela, en casa, en las noticias y en los libros de historia- hasta el punto de que hemos aprendido a tomarlo como una verdad incuestionable.

Según lo que nos dijeron, y lo que nos siguen diciendo, nuestros padres, maestros y demasiados historiadores e intelectuales, todos somos mestizos porque todos descendemos de un padre conquistador español, nada más y nada menos que el implacable y temible Hernán Cortés, y de una madre indígena conquistada, nuestra propia La Malinche, la bella pero traidora intérprete local de Cortés.

Las versiones más escabrosas de esta historia, como la que cuenta Octavio Paz en su célebre obra El laberinto de la soledad, afirman incluso que nuestro papá violó a nuestra mamá y que todos los ejemplares complejos de inferioridad de México derivan de esa violencia fundacional contra nuestra identidad familiar y nacional.

Desde su nacimiento, la vocación y el propósito de la nueva raza mestiza ha sido unir en su seno a las dos razas que la crearon, la española y la indígena, y fundirlas definitivamente en el crisol de su identidad “sincrética”. Es más, desde 1521, nuestro imparable mestizaje ha ido absorbiendo con éxito las distintas oleadas de inmigrantes que llegan a nuestras costas. Así, los africanos traídos como esclavos se convirtieron en “afromestizos”, y los asiáticos y otros inmigrantes se “incorporaron” de un modo u otro a la raza mestiza. Esta mezcla biológica ha tenido también consecuencias culturales, porque los mestizos hemos absorbido ciertas cualidades de cada comunidad que ha llegado a nuestras costas y las hemos integrado en nuestra propia cultura.