¿Cuáles fueron los caciques?

¿Cuáles fueron los caciques?

Caciquismo España

La primera conferencia internacional sobre la corrupción política en la España moderna comenzó con una intervención del profesor alemán Jens Ivo Engels en la que explicó sus actuales investigaciones sobre la corrupción política en toda Europa.

Lo que más se estudia en España es la historia del caciquismo desde principios del siglo XX. Sin embargo, los autores de estos estudios no se consideran historiadores de la corrupción. Esto es algo nuevo que aparece entre 2005 y 2010, cuando la historia de la corrupción se convierte en un nuevo campo de investigación histórica.

No, porque no hay un fenómeno de corrupción: hay un discurso sobre la corrupción y diferentes tipos de prácticas. De hecho, la democracia y el parlamentarismo han consolidado muchos intercambios de favores y clientelismo porque, una vez que hay diputados, el juego cuenta con nuevos jugadores. En España los caciques han sido muchas veces parlamentarios o han tenido vínculos muy estrechos con parlamentarios. Y eso también ocurre en el resto de países de Europa.

Cacique Filipinas

Esta es una lista de los taínos conocidos, algunos de los cuales eran caciques. Sus nombres están en orden alfabético ascendente y la tabla puede reordenarse haciendo clic en las flechas de las celdas de los encabezados de las columnas.

Los taínos eran los habitantes indígenas de las Bahamas, las Antillas Mayores y algunas de las Antillas Menores, especialmente en Guadalupe, Dominica y Martinica. Los taínos (“taíno” significa “parientes”), a diferencia de los caribes (que practicaban incursiones periódicas contra otros grupos), eran pueblos pacíficos que navegaban por el mar y parientes lejanos de los arawak de Sudamérica[2][1].

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La sociedad taína se dividía en dos clases: Los Nitainos (nobles) y los Naborias (plebeyos). Ambas estaban gobernadas por jefes conocidos como caciques, que eran la máxima autoridad en un yucayeque. Los caciques eran asesorados por sacerdotes-sanadores conocidos como Bohiques y los Nitaynos, que es como se conocía a los ancianos y guerreros[3].

Cacique cuyo nombre significa “El Gran Sol” fue el “Cacique Supremo” de Puerto Rico que recibió a Juan Ponce de León y a los conquistadores. Su yucayeque estaba en la zona de la Bahía de Guayanilla. También era conocido como Guaybana[6].

Se refiere a la élite económica y política de una sociedad determinada

Esta es una lista de los taínos conocidos, algunos de los cuales eran caciques. Sus nombres están en orden alfabético ascendente y la tabla puede reordenarse haciendo clic en las flechas de las celdas de los encabezados de las columnas.

Los taínos eran los habitantes indígenas de las Bahamas, las Antillas Mayores y algunas de las Antillas Menores, especialmente en Guadalupe, Dominica y Martinica. Los taínos (“taíno” significa “parientes”), a diferencia de los caribes (que practicaban incursiones periódicas contra otros grupos), eran pueblos pacíficos que navegaban por el mar y parientes lejanos de los arawak de Sudamérica[2][1].

La sociedad taína se dividía en dos clases: Los Nitainos (nobles) y los Naborias (plebeyos). Ambas estaban gobernadas por jefes conocidos como caciques, que eran la máxima autoridad en un yucayeque. Los caciques eran asesorados por sacerdotes-sanadores conocidos como Bohiques y los Nitaynos, que es como se conocía a los ancianos y guerreros[3].

Cacique cuyo nombre significa “El Gran Sol” fue el “Cacique Supremo” de Puerto Rico que recibió a Juan Ponce de León y a los conquistadores. Su yucayeque estaba en la zona de la Bahía de Guayanilla. También era conocido como Guaybana[6].

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Definición de caciquismo

Hijo de un cacique del Vale do Javari, un territorio indígena de la Amazonia brasileña más grande que Austria, fue convertido por un misionero de otra etnia y se convirtió él mismo en pastor.

Pedro Páramo, el protagonista de la novela y el padre insatisfecho de su narrador, Juan Preciado, es un cacique que, mediante la violencia y la amenaza, se apropia de todas las tierras del pueblo ficticio de Comala, junto con muchas de sus mujeres.

La prepotencia (y la estupidez) de los obispos, la cercanía de la iglesia con caciques, narcos y todo tipo de gente dañina y, sobre todo, el silencio de la jerarquía católica ante los abusos a menores.