¿Cuáles son las características de los guajiros?

¿Cuáles son las características de los guajiros?

Origen guajiro

Para promover la educación bilingüe entre los wayuu y otros colombianos, el Centro Etnoeducativo Kamusuchiwo’u tuvo la iniciativa de crear el primer diccionario ilustrado wayuunaiki-español, español-wayuunaiki[2].

Menos del 1% de los hablantes de wayuu saben leer y escribir en wayuu, mientras que entre el 5 y el 15% saben leer y escribir en español. Hay 200.000 hablantes en Venezuela y 120.000 en Colombia. Smith (1995) informa de que una lengua mixta guajiro-española está sustituyendo al wayuu en ambos países. Sin embargo, Campbell (1997) no pudo encontrar información al respecto.

En diciembre de 2011, la Fundación Wayuu Tayá y Microsoft presentaron el primer diccionario de términos tecnológicos en lengua wayuu,[3][4] después de haberlo desarrollado durante tres años con un equipo de profesionales de la tecnología y lingüistas.

Pronunciación de Guajiro

Aunque la inmensidad y complejidad de la cultura latinoamericana ha dado lugar a una mezcla de muchos estilos de vida y costumbres diferentes, las tribus indígenas de toda la región latinoamericana han conseguido mantener tradiciones ancestrales durante siglos. El pueblo Wayuu es una de estas pequeñas comunidades indígenas ricas en cultura y arte, gran parte del cual se muestra a través de sus famosos bolsos Wayuu.

Cada cultura conlleva un sinfín de temas y tradiciones que hay que estudiar para comprender la profundidad de esa sociedad; lo mismo ocurre con el pueblo wayuu. A continuación se presentan sólo cuatro de los puntos más importantes sobre los Wayuu que ampliarán y profundizarán su conocimiento de una de las culturas fascinantes, aunque infravaloradas, del mundo.

En las profundidades del desierto de La Guajira, cerca de la frontera entre Colombia y Venezuela, se encuentra la tribu indígena del pueblo Wayuu. Tras emigrar desde la selva amazónica y las Antillas en el año 150, el pueblo wayuu tiene una larga historia de cultura y tradición. Sin embargo, en los últimos tiempos, tanto el gobierno colombiano como el venezolano han ejercido derechos que restan libertades y recursos al pueblo wayuu, a pesar de que no caen bajo la jurisdicción colombiana y venezolana, ya que tienen su propia forma de gobierno. No sólo se enfrentan valientemente a las luchas con los gobiernos, sino que muchas de sus antiguas actividades económicas también han disminuido drásticamente debido a las dificultades geográficas y a la comercialización. Visite Una breve historia de la tribu Wayuu de Colombia para saber más sobre su historia.

Lengua wayuu

El territorio tiene estaciones climáticas ecuatoriales: una estación de lluvias de septiembre a diciembre, que ellos llaman Juyapu; una estación seca, conocida por ellos como Jemial, de diciembre a abril; una segunda estación de lluvias llamada Iwa de abril a mayo; y una larga segunda estación seca de mayo a septiembre.

Aunque los wayuu nunca fueron subyugados por los españoles, los dos grupos estaban en un estado de guerra más o menos permanente. Hubo rebeliones en 1701 (cuando destruyeron una misión capuchina), 1727 (cuando más de 2.000 nativos atacaron a los españoles), 1741, 1757, 1761 y 1768. En 1718, el gobernador Soto de Herrera los llamó “bárbaros, ladrones de caballos, dignos de muerte, sin Dios, sin ley y sin rey”. De todos los pueblos indígenas del territorio de Colombia, eran los únicos que habían aprendido el uso de las armas de fuego y los caballos[3].

En 1769, los españoles capturaron a 22 wayuus para ponerlos a trabajar en la construcción de las fortificaciones de Cartagena. La reacción de los nativos fue inesperada. El 2 de mayo de 1769, en El Rincón, cerca del Río de la Hacha, incendiaron su pueblo, quemando la iglesia y a dos españoles que se habían refugiado en ella. También capturaron al sacerdote. Los españoles enviaron inmediatamente una expedición desde El Rincón para capturar a los wayuu. Esta fuerza estaba dirigida por José Antonio de Sierra, un mestizo que también había encabezado la partida que capturó al 22 guajiro. Lo reconocieron y obligaron a su grupo a refugiarse en la casa del cura, que luego incendiaron. Sierra y ocho de sus hombres murieron[3].

Wayuu

La décima espinela, Lope de Vega y Calderón de la Barca se convirtieron en el punto de partida de lo que luego se identificaría como canción rural. Con la mirada puesta en la Madre Patria, nuestra música popular fue formando el zapateo, el baile andaluz y un canto dulce, agudo y nostálgico que acabaría dando forma al Punto Guajiro.

El punto guajiro es la máxima representación de la música popular cubana. Tiene su décima base regular, y su formato está ya en algunos fragmentos de “Espejo de Paciencia”, la primera obra literaria cubana, escrita en 1608.

Pero no es hasta el siglo XVIII que la décima se siente y se utiliza como forma métrica estrictamente cubana como una estrofa de ritmo pegadizo que puede invitar tanto a bailar como a bailar. La cadencia y regularidad de estas estrofas fue determinante en la transmisión oral de muchas de las canciones que hoy conforman el repertorio del Punto Guajiro.

El zapateo, por su parte, no se ha abandonado del todo ya que en el Punto Guajiro, música y baile forman un todo indistinto. Se dice que este baile era “una danza de muchos requisitos, cuyo escenario principal eran las casas de los campesinos”. Tan profundamente caló el zapateado para acompañar al Punto Guajiro que a principios de 1836 Esteban Pichardo define el género en su diccionario de voces cubanas como “Llanto o Ay-el-ay, canto popular vulgar que utiliza el zapateado como complemento de la voz”.