¿Qué rituales hacian los mapuches?

¿Qué rituales hacian los mapuches?

Rituales mapuches

El nombre “mapuche” se compone de dos partes: “Mapu”, que significa tierra; y “che”, que significa gente. Los mapuches llaman a su lengua mapudungun. La lengua fue escrita por primera vez por los misioneros, y los sistemas ortográficos que utilizaban eran adaptaciones de las lenguas europeas, y variaban de un autor a otro. Por ello, los numerosos documentos escritos que existen en la actualidad no utilizan necesariamente el mismo alfabeto. La lengua de los mapuches también se denomina araucano, nombre que le dieron los colonialistas españoles. Sin embargo, los mapuches también hablan español. En la actualidad, los araucanos casi han desaparecido de Argentina, mientras que en Chile, los mapuches -que antes sólo hablaban mapudungun- son ahora mayoritariamente bilingües. El mapadungun carece de una protección o promoción sustantiva, a pesar de que el gobierno chileno se ha comprometido a mejorar la situación y a proporcionar pleno acceso a la educación en las zonas mapuches del sur de Chile.

Rehue – poste de madera con bandera blanca con escalones a ambos lados que pertenece a la Machi. Su objetivo es absorber todas las enfermedades y el mal que se retira del pueblo que son curadas por la Machi. A veces el Rehue se encuentra en la comuna y se tira al río cuando esa machi muere.

La cultura mapuche

1Gracias por esta oportunidad de responder a la reseña del historiador Guillaume Boccara sobre mi etnografía La Voz del Kultrun en la Modernidad : Tradición y Cambio en la Terapéutica de Siete Machi. La falta de comprensión de Boccara de la literatura antropológica, de las metodologías etnográficas y de la escritura, y su imposición autoritaria de su propia perspectiva paralizan su capacidad de dar una lectura justa de mi texto. Resumo aquí sólo una selección de problemas específicos de la reseña de Boccara.

32) Boccara es incapaz de ir más allá de su propio interés en los procesos históricos mapuches más amplios para entender una etnografía centrada en la persona sobre un tema específico. Afirma que mi etnografía no se centra en los procesos históricos que dan lugar a la práctica de la machi, la historia de los rituales, el género, las interacciones de la machi con las autoridades políticas o el pentecostalismo. Como digo claramente en la introducción, mi libro nunca tuvo la intención de servir como una enciclopedia de las machi mapuches y sus rituales e historia, y no fue escrito como una etnografía holística y despersonalizada del tipo producido en la década de 1950. Mi propósito es analizar las dinámicas y diversas vidas y prácticas de siete machi y su papel en los procesos de producción y reproducción de la cultura. El objetivo del trabajo es cuestionar dos estereotipos que los estudiosos chilenos tienen sobre las machi: uno es que las machi tienen una cultura homogénea y una forma única de practicar y dos que sus prácticas son estáticas e inmutables y que están desapareciendo gradualmente con el proceso de “modernización”.

Bandera de los mapuches

La mitología y la religión del pueblo indígena mapuche del centro-sur de Chile y el suroeste de Argentina es un sistema de creencias extenso y antiguo. Una serie de leyendas y mitos únicos son comunes a los distintos grupos que componen el pueblo mapuche. Estos mitos hablan de la creación del mundo y de las diversas deidades y espíritus que residen en él.

Para describir las creencias del pueblo mapuche, es importante señalar que no existen registros escritos sobre sus antiguas leyendas y mitos anteriores a la llegada de los españoles, ya que sus creencias religiosas se transmitían de forma oral. Sus creencias no son necesariamente homogéneas; entre los diferentes grupos étnicos, y las familias, pueblos y grupos territoriales dentro de esos grupos étnicos, hay variaciones y diferencias y discrepancias en estas creencias. Asimismo, es importante entender que muchas de las creencias mapuches han sido integradas en los mitos y leyendas del folclore chileno y, en menor medida, del folclore de algunas zonas de Argentina. Muchas de estas creencias han sido alteradas e influenciadas por el cristianismo, debido en gran parte a la evangelización realizada por los misioneros españoles[1][2][3] Esto ocurrió principalmente por el sincretismo de estas creencias y también por la mala interpretación o adaptación dentro de las sociedades chilenas y argentinas. Este sincretismo ha dado lugar a diversas variaciones y diferencias de estas creencias fundamentales, ya que se han asimilado dentro de la cultura chilena, argentina e incluso mapuche. Hoy en día, estos valores culturales, creencias y prácticas se siguen enseñando en algunos lugares con el objetivo de preservar diferentes aspectos de esta cultura indígena mapuche[4].

Mitología mapuche

Los mapuches son un grupo indígena que vive en el centro de Chile y en una pequeña parte del centro-oeste de Argentina (Britannica, 2020). De los 1,4 millones de habitantes, cien mil de ellos viven en Argentina. Proporcionalmente, constituyen aproximadamente el 87% de la población indígena de Chile y el 13% de la población total del país. Los rituales son eventos sociales importantes para los mapuches, a saber, los rituales funerarios, el palin un deporte ritual y el ngillatun un ritual de fertilidad (Course, 2011). En la actualidad, la mayoría de las personas que se identifican como mapuches viven en las ciudades, pero muchos todavía viven en las reservas asignadas por el gobierno, llamadas reducciones (Minority Rights Group, 2020 & Minority Rights Group, 2021).

Los mapuches tienen una estrecha relación con la tierra, un hecho señalado por la traducción de la propia palabra mapuche, que significa gente de la tierra en mapudungun (Ray et al, 2007). La recolección de plantas silvestres para su consumo es muy popular entre los mapuches rurales. Su cultura tradicional influye mucho en el papel de las plantas en la vida de los mapuches. La preservación de su conocimiento tradicional de las plantas ha disminuido porque los bosques mapuches se han reducido o han sido arrendados, y ha disminuido la calidad del suelo (Ladio, 2001).