¿Qué tradiciones y costumbres tenían en la Nueva España?

¿Qué tradiciones y costumbres tenían en la Nueva España?

La cultura familiar española

A menudo los extranjeros tienen dudas o vacilaciones cuando saludan o conocen a alguien en España. ¿Deben dar un beso en la mejilla? ¿Es apropiado dar abrazos? Es muy habitual tener este tipo de preguntas cuando se conoce un país o una cultura por primera vez.

Tanto en Latinoamérica como en España los saludos suelen ser apretones de manos y en ocasiones informales besos en la mejilla, incluso entre desconocidos. En Colombia el saludo habitual entre los hombres es un apretón de manos. Las mujeres, sin embargo, prefieren un saludo verbal o un beso en la mejilla. En Argentina el saludo en la mayoría de los casos es un solo beso en la mejilla incluso entre hombres, aunque depende del grado de familiaridad. En México, por ejemplo, el saludo entre dos hombres se limita a un apretón de manos.

En España, conviene distinguir las situaciones formales de las informales. El saludo con un beso se da entre personas que tienen una relación estrecha o familiar: entre padres e hijos, amigos íntimos, etc. Los hombres no suelen saludarse con besos a no ser que tengan una relación familiar, sino que prefieren darse la mano. No es frecuente dar abrazos cuando se presenta a alguien, esto está disponible para las personas que mantienen una relación estrecha como amigos o familiares. Entre amigos, además de los abrazos se suele acompañar con una palmadita en la espalda.

La cultura española

Se presenta una resolución del Comité de Comerciantes Minoristas en la que se advierte a los comerciantes contra ciertos semanarios que publican artículos comerciales ilustrados y que luego cobran fuertes tarifas por los bloques fotográficos.

Los aranceles británicos debían ser el medio, decían sus introductores, de reducir los aranceles extranjeros. Una y otra vez en esta columna he podido demostrar el miserable fracaso de este alegato. Holanda fue la prueba la semana pasada. Italia, hace poco tiempo. Esta semana tenemos la prueba de una vieja costumbre española, ya que el Gobierno español ha decidido, según Reuter, limitar la compra de carbón británico mediante aranceles o prohibición. Hasta aquí otro argumento proteccionista.

  ¿Cuál era la situación de los comerciantes en la Nueva España?

Por ejemplo, en este pasaje de la columna ¡Así es la vida!, en The Daily Mail (Hull, Yorkshire) del viernes 30 de mayo de 1930, es difícil saber por qué se eligió español, en lugar de otro adjetivo:

Ahora, más que cualquier otro momento del año, es el momento del what’lling. Muchos de los que hacen what’ll todos los días pueden pensar que me estoy refiriendo a una vieja costumbre española, o a un nuevo baile, pero eso es sólo porque no pueden leerse a sí mismos, como otros los oyen. What’ll es un coloquialismo universal. Más correctamente puede ser una contracción o una elisión, pero no vamos a discutir sobre eso.

Ropa tradicional de España

Este artículo cuestiona la historiografía tradicional sobre el urbanismo en la Nueva España (México) del siglo XVI con referencia a la noción de que las ciudades fundadas en la Nueva España fueron la concreción de modelos renacentistas. Con referencia a casos concretos se aborda la reutilización de asentamientos existentes, la reorganización de la población a escala territorial y el uso de la planta cuadriculada argumentando la relevancia de entender los precedentes locales para comprender las nuevas expresiones urbanas como formas híbridas. Se hace referencia a la escala y al uso en la defensa de las aportaciones indígenas a la conformación de las ciudades en la Nueva España. Para finalizar se sugiere investigar los flujos de América a Europa en referencia a la aparición de las grandes plazas públicas en los siglos XVII y XVIII.

6Las diferencias de escala entre la maqueta y la realidad, y el papel que juegan las grandes plazas centrales en el urbanismo novohispano, sugieren que la tradición urbana mesoamericana de espacios abiertos a escala monumental fue un ingrediente fundamental en la estructuración del espacio urbano. La experiencia local en el uso del espacio público y la calidad y amplitud de éstos superó la experiencia española anterior; el cambio de escala que se derivó de la noción de espacio sin límites favoreció una política de generosidad en el tamaño de los elementos centrales de la estructura urbana. La Plaza Mayor en Hispanoamérica incluye, dentro del espacio del poder político, la presencia de la Iglesia, modificando la tradición urbana española, al tiempo que recupera de ésta el uso de muros continuos y soportales para limitar el espacio abierto.14

  ¿Qué costumbres trajeron los españoles a América?

Nueva Francia

Los cambios en las prácticas agrícolas y de consumo -desde la subsistencia básica hasta el marcado simbólico de la identidad a través de la dieta- fueron profundos con el intercambio colombino. Al igual que el Caribe, el entorno de las tierras bajas de Mesoamérica era hostil a muchos cultivos mediterráneos, pero éstos se cultivaron con más éxito en las tierras altas semiáridas del antiguo núcleo azteca y en las regiones del norte. En las tierras bajas se introdujeron los cultivos tropicales de plantación, como en el Soconusco, donde la producción de cacao continuó para los mercados locales y de exportación y se unió a los campos de caña de azúcar, plátanos, arroz y café. Tanto los españoles como los mesoamericanos favorecieron los alimentos que conocían, pero también integraron otros nuevos en sus dietas. Los españoles plantaron trigo para hacer pan, pero la producción local de vino y aceite de la dieta mediterránea quedó rezagada porque las uvas y las aceitunas no prosperaron. Los mesoamericanos preferían el maíz como grano principal y también se vieron privados del segundo grano más importante del altiplano prehispánico cuando los españoles suprimieron el cultivo del amaranto alegando que los aztecas también lo utilizaban ceremonialmente en los rituales a sus dioses y antepasados. Esto incluía rituales de consumo de semillas de amaranto unidas con miel, hoy llamadas alegrías, pero que antes se formaban en figuras de Huitzilopochtli y otras deidades o antepasados familiares, esto último parecido a las calaveras de azúcar que se hacen hoy durante el Día de los Muertos.