¿Cómo es una familia afrocolombiana?

¿Cómo es una familia afrocolombiana?

Afro-colombian food

Quibdó, the frontier, majority-black capital of Chocó on the Pacific Coast of New Granada (present-day Colombia), was declared to be in a state of “general alarm” when a free black woman launched a street protest after her enslaved grandson, Justo, was murdered by his Italian master in August 1836. This article explores the contending spiritual politics that emerged in the wake of Justo’s death, and how his death became a point of political confluence between the province’s black underclass and a local elite opposition.

Quibdó, the black capital and frontier of Chocó, located on the Pacific coast of New Granada (present-day Colombia), was declared in a state of “general alarm” when a free woman launched a street protest following the murder of her enslaved grandson, Justo, at the hands of his Italian master in August 1836. This article explores the spiritual political contenders that emerged in the wake of Justo’s death, and how his death became a point of political confluence between Chocó’s black and marginal class and a local elite opposition.

Afro-latino

Uno de los argumentos clave del Cerrejón para justificar su negativa a reconocer los derechos colectivos o incluso la existencia e identidades colectivas de las comunidades alrededor de la mina es que no son, de hecho, indígenas o afrocolombianas.

La abogada se acaloró un poco al expresar su indignación por el hecho de que los pueblos indígenas se desplacen o que una comunidad indígena crezca. Al parecer, desconocía que los wayuu han mantenido históricamente patrones polirresidenciales y semimigratorios en su desértica tierra natal, o que, de hecho, sus “tierras ancestrales” abarcaban mucho más territorio antes de ser expulsados por los colonizadores españoles y mestizos. “¡Le aseguro que no soy partidaria de las violaciones de los derechos humanos!”, exclamó indignada. “Creo profundamente en los derechos humanos. Pero también creo en la ley. Creo en las pruebas”.

Forero tiene mucha razón en que el Estado colombiano define la etnicidad. Pero el uso que hace Cerrejón de las categorías étnicas y las definiciones étnicas para negar los derechos de las personas subvierte gravemente la intención de la Constitución colombiana de 1991. La inclusión de definiciones de etnicidad, y la garantía de derechos a las comunidades étnicamente definidas, representó la culminación de años de lucha de las organizaciones afrocolombianas e indígenas. Es una amarga ironía que estas mismas definiciones y garantías se utilicen para negar a las comunidades afrocolombianas e indígenas sus derechos.

Cultura afrocolombiana

Los africanos fueron llevados a Colombia como esclavos a principios del siglo XVI desde lugares como[7] los actuales Congo, Angola, Gambia, Nigeria, Camerún, Liberia, Ghana, Costa de Marfil, Guinea, Sierra Leona, Senegal y Malí[8] para reemplazar a la población indígena que disminuía rápidamente.

Los africanos desempeñaron un papel fundamental en la lucha por la independencia de España. Los historiadores señalan que tres de cada cinco soldados del ejército de Simón Bolívar eran africanos[10]. Los afrocolombianos pudieron participar en todos los niveles de la vida militar y política.

En 1851, tras la abolición de la esclavitud, la vida de los afrocolombianos era muy difícil. Los afrocolombianos se vieron obligados a vivir en las selvas para protegerse. Allí aprendieron a tener una relación armoniosa con el entorno selvático y a compartir el territorio con los indígenas colombianos.

A partir de 1851, el Estado colombiano promovió la ideología del mestizaje. Para mantener sus tradiciones culturales, muchos africanos e indígenas se internaron en las selvas aisladas. Los afrocolombianos y los indígenas fueron a menudo blanco de los grupos armados que querían desplazarlos para quedarse con sus tierras para las plantaciones de caña de azúcar, café y plátano, la minería y la explotación de la madera. Esta forma de discriminación sigue produciéndose hoy en día[11].

Colombia wikipedia

Entre las muchas crisis que compiten por la atención internacional, el conflicto étnico-territorial que asola a la población afrocolombiana de la costa pacífica colombiana apenas ocupa los titulares. Los afrocolombianos han sido desplazados sistemáticamente de sus comunidades, a menudo de forma violenta, a manos de las guerrillas y los grupos neoparamilitares desde mediados de la década de 1990. Sin embargo, pocos colombianos, y mucho menos los extranjeros, prestan atención.

La condición socioeconómica de la comunidad afrocolombiana, estimada entre 4 y 10 millones, y la falta de representación política ayudan a explicar por qué esta población es vulnerable al desplazamiento interno. De hecho, el 78,5 por ciento de los afrocolombianos vive por debajo del umbral de la pobreza, frente al 49,2 por ciento de la población general, y sólo uno de cada 50 completa la educación universitaria. Los representantes afrocolombianos sólo ocupan dos escaños en la cámara nacional y ninguno en el Senado, lo que se suma al reto de incluir en la agenda nacional los temas de la desigualdad, la exclusión y la más acuciante epidemia del desplazamiento.