¿Qué cosas nos dejaron los muiscas?

¿Qué cosas nos dejaron los muiscas?

Historia de Colombia

A lo largo de los siglos, la pasión por el oro ha llevado a muchos a emprender un infructuoso camino hacia lo desconocido. Posiblemente el más conocido de estos viajes comenzó con la historia de un nativo que vivía en el vasto interior de los míticos planos andinos. Según la leyenda, este rey muisca se cubría de polvo de oro durante una ceremonia, tras la cual se sumergía en el lago Guatavita desde una balsa y su pueblo le arrojaba joyas preciosas para apaciguar a los dioses submarinos.

Cuando los primeros exploradores españoles llegaron a Sudamérica en el siglo XVI, oyeron hablar de una tribu que vivía en lo alto de los Andes de la actual Colombia. Supieron que cuando un cacique ascendía al poder se iniciaba con una ceremonia en el lago Guatavita, que más tarde se conoció como la ceremonia de “El Dorado”. Uno de los relatos más detallados procede del libro de Juan Rodrigez Freyles de 1536 La conquista y descubrimiento del nuevo reino de Granada.  Cuenta que cuando un líder moría, a su sucesor se le llamaba “el dorado” o “la dorada” y tenía que pasar un tiempo solo en una cueva sin productos de sal ni poder salir. Su primer viaje posterior sería al lago ceremonial de Guatavita.  Rodeado de cuatro sacerdotes adornados con plumas, coronas de oro y adornos corporales, el líder, desnudo salvo por una cubierta de polvo de oro, se disponía a realizar una ofrenda de objetos de oro, esmeraldas y otros objetos preciosos a los dioses arrojándolos al centro del lago.

Confederación muisca

Conquista española de los muiscasParte de la colonización española de AméricaGonzalo Jiménez de Quesada, jefe de la esforzada expedición de conquista desde Santa Marta a los territorios muiscasFecha1537-40LugarAltiplano CundiboyacenseResultado

El río Magdalena es la principal arteria fluvial de la región andina de Colombia.La expedición de conquista liderada por De Quesada siguió su curso hacia el sur por la margen derecha (este) desde Tamalameque (donde el río hace una curva hacia el oeste) hasta Barrancabermeja ascendiendo hacia el territorio Muisca

Aunque los yacimientos de oro no eran abundantes en el Altiplano, a través del comercio los muiscas obtenían grandes cantidades del metal precioso que elaboraban en bellas artes, de las cuales la balsa muisca y los numerosos tunjos (piezas de ofrenda) eran las más importantes. La balsa muisca representa el ritual de iniciación del nuevo zipa, que tenía lugar en el lago de Guatavita. Cuando los españoles que residían en la ciudad costera de Santa Marta, fundada por Rodrigo de Bastidas en 1525, fueron informados de esta leyenda, se organizó una gran expedición en busca de este El Dorado (ciudad u hombre de oro) en la primavera de 1536.

El pueblo de Muisca

Los muiscas (también llamados chibchas) son un pueblo y una cultura indígena del Altiplano Cundiboyacense, Colombia, que formaban la Confederación Muisca antes de la conquista española. Este pueblo hablaba el muysccubun, una lengua de la familia lingüística chibcha, también llamada muysca y mosca[2]. Fueron encontrados por los conquistadores ordenados por el Imperio español en 1537 en la época de la conquista. Los subgrupos de los muiscas se identificaban principalmente por sus lealtades a tres grandes gobernantes: el hoa, centrado en Hunza, que gobernaba un territorio que abarcaba aproximadamente el sur y el noreste de Boyacá y el sur de Santander; el psihipqua, centrado en Muyquytá y que abarcaba la mayor parte de Cundinamarca y los Llanos occidentales; y el iraca, gobernante religioso de Suamox y el noreste de Boyacá y el suroeste de Santander.

El territorio de los muiscas abarcaba un área de unos 25.000 km2 desde el norte de Boyacá hasta el Páramo de Sumapaz y desde las cumbres hasta la porción occidental de las cordilleras orientales. Su territorio limitaba con las tierras de los Panche en el oeste, los Muzo en el noroeste, los Guane en el norte, los Lache en el noreste, los Achagua en el este y los Sutagao en el sur.

Oro muisca

La Balsa Muisca, a veces denominada Balsa del Dorado, es una figura artística de oro votiva precolombina, elaborada por los muiscas que establecieron una de las cuatro grandes civilizaciones de América en el Altiplano Cundiboyacense, en la Cordillera Oriental de los Andes colombianos. La pieza se expone en el Museo del Oro de Bogotá. Se estima que la figura fue dibujada entre el 600 y el 1600 d.C. mediante fundición a la cera perdida en oro con una pequeña cantidad de cobre.

La figura hace referencia a la ceremonia de la leyenda de El Dorado. Representa la ceremonia de investidura del jefe muisca, que solía tener lugar en el lago Guatavita.  Durante este ritual, el heredero del cacicazgo (zipa) cubría su cuerpo con polvo de oro y se lanzaba al lago junto con ofrendas de oro y esmeraldas a los dioses. La pieza tiene una base en forma de barca de troncos con unas dimensiones de 19,5 cm x 10,1 cm y varias figuras en la balsa, la más grande que se encuentra en el centro parece representar al cacique, que está adornado con tocados, narigueras y pendientes, mide 10,2 cm y está rodeado por sus soldados que llevan estandartes.