¿Cuáles son las creencias de los tehuelches?

Querandi

[1]. Son el resultado de la diversidad física, biológica, cultural y social, y su estructura está delineada por diversos procesos de aprendizaje y adaptación que se ponen en práctica para hacer frente a las circunstancias ambientales

[2]. Los procesos de domesticación, la gestión de la sucesión, el uso eficiente de la heterogeneidad ambiental y otras formas de interacción con los componentes de las plantas son ejemplos de cómo el ser humano moldea su entorno

[3,4]. Los paisajes culturales son también el resultado de cosmovisiones particulares, con significados y valores simbólicos que trascienden la mera utilidad; significan oportunidades vitales para la alimentación, la recreación y la curación, entre otras muchas funciones

[6] proponen el concepto de “paisaje herbario”, referido al espacio donde se generan las necesidades psicofísicas y emocionales de los individuos o grupos sociales y donde se pueden tomar tratamientos y medidas profilácticas o curativas. Según estos autores, los límites en términos de espacio se determinan y demarcan tanto en función de factores geoclimáticos como socioculturales. Estos límites no son absolutos, sino flexibles, y permiten la entrada y salida de plantas autóctonas y exóticas, personas, conocimientos y procesos, por lo que son funcionalmente dinámicos a lo largo del tiempo

Gigantes de Tehuelche

Según sus mitos, los tehuelches descienden de seres superiores. Su ser supremo se llamaba Kooch, el todopoderoso gobernante del cosmos, creador del sol y la luna. Tras crear la tierra y el agua, Kooch viajaba a Oriente para descansar. Los tehuelches creían en la existencia de seres malignos, los gualichu, que habitaban en el inframundo y siempre buscaban la forma de hacer daño. Algunos relatos sugieren que el Gualichu era en realidad un único ser maligno, aunque esta concepción puede provenir de la influencia mapuche en el norte del territorio tehuelche. El pueblo usaba amuletos y talismanes ocultos tanto para la brujería como para la magia medicinal.

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Los tehuelches también realizaban rituales para celebrar el nacimiento, la muerte y el matrimonio, y los ritos de paso para las mujeres eran especialmente importantes. Cuando un hombre tehuelche moría, se quemaban sus propiedades y se sacrificaban sus caballos y perros. El método de sacrificio de los caballos difería según la edad del animal: a los caballos adultos se les mataba con boleadoras, mientras que a los jóvenes se les estrangulaba. Bajo el cadáver, orientado hacia el este, la gente colocaba una manta con arcilla roja. Sobre la tumba erigían un montículo de piedras llamado chenque y después no volvían a pronunciar el nombre del difunto. En algunas regiones se han encontrado individuos enterrados en refugios rocosos y cubiertos de pintura roja.

Conquista del desierto

El pueblo aónikenk, también denominado con el exónimo tehuelche, es un pueblo indígena de la Patagonia en América del Sur, cuyos miembros actuales residen en las fronteras del sur de Argentina y Chile.

El nombre “complejo tehuelche” ha sido utilizado por los investigadores en un sentido amplio para agrupar a los pueblos indígenas de la Patagonia y la Pampa. Varios especialistas, misioneros y viajeros han propuesto agruparlos por las similitudes en sus rasgos culturales, vecindad geográfica y lenguas, aunque los idiomas que hablaban entre ellos no estaban relacionados entre sí y sus distribuciones geográficas eran extensas[2].

Según el historiador Antonio Pigafetta, de la expedición de Fernando de Magallanes en 1520, se refirió a los indígenas que encontró en la bahía de San Julián como los “patagones”[3] En 1535 el historiador Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés explicó en su Historia general y natural de las Indias que… “Los españoles los llamamos patagones por sus grandes pies”, con lo que coincidía el historiador Francisco López de Gómara en 1552. Basándose en estos relatos, el primer nombre que los españoles utilizaron para referirse al pueblo tehuelche fue el de patagones. Sin embargo, algunos investigadores especulan, sin bases comprobables, que Magallanes pudo haberse inspirado en el monstruo con cabeza de perro de la novela de 1512 Primaleón conocido como “Pathogan”[4][5].

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Pronunciación de Tehuelche

Tehuelche es una palabra mapudungun que significa “gente feroz”. También fueron llamados patagones (“pies grandes”) por los exploradores españoles, que encontraron grandes huellas hechas por las tribus en las playas patagónicas. Estas grandes huellas fueron hechas en realidad por las botas de cuero de guanaco que los tehuelches usaban para cubrir sus pies.

Es posible que los relatos de los primeros exploradores europeos sobre los patagones, una raza de gigantes en Sudamérica, se basen en los tehuelches, ya que éstos eran típicamente altos, más altos que el europeo medio de la época. Según el censo de 2001 [INDEC], 4300 tehuelches vivían en las provincias de Chubut y Santa Cruz, y otros 1637 en otras partes de Argentina. Algunos tehuelches se asimilaron a grupos mapuches a lo largo de los años.

El pueblo tehuelche tiene una historia de más de 14.500 años en la región, según los hallazgos arqueológicos. Su historia precolombina se divide en tres etapas principales: una etapa con herramientas de roca de gran tamaño, una etapa en la que prevaleció el uso de boleadoras sobre los proyectiles de punta, y una tercera de herramientas de roca de gran complejidad, cada una con un propósito específico. El estilo de vida nómada de los tehuelches dejó escasas evidencias arqueológicas de su pasado.