¿Cómo era Francia antes de la revolucion?

La revolución francesa

En 1789, la Revolución Francesa inició una transformación de mucho más que de Francia, sino de Europa y luego del mundo. Fue la composición prerrevolucionaria de Francia la que albergó las semillas de las circunstancias de la revolución, y afectó a la forma en que ésta se inició, se desarrolló y -dependiendo de lo que se crea- terminó. Ciertamente, cuando el Tercer Estado y sus crecientes seguidores arrasaron con siglos de tradición política dinástica, lo que atacaban era la estructura de Francia tanto como sus principios.

La Francia prerrevolucionaria era un rompecabezas de tierras que se habían ido agregando al azar a lo largo de los siglos anteriores, manteniendo a menudo intactas las diferentes leyes e instituciones de cada nueva adición. La última incorporación fue la isla de Córcega, que pasó a manos de la corona francesa en 1768. En 1789, Francia contaba con unos 28 millones de habitantes y estaba dividida en provincias de tamaño muy variado, desde la inmensa Bretaña hasta la diminuta Foix. La geografía variaba mucho, desde regiones montañosas hasta llanuras onduladas. La nación también se dividía en 36 “generalidades” con fines administrativos y éstas, de nuevo, variaban en tamaño y forma tanto entre sí como con las provincias. Había otras subdivisiones para cada nivel de la iglesia.

Causas sociales de la revolución francesa

A lo largo del siglo XVIII, Francia se enfrentó a una creciente crisis económica. El rápido crecimiento de la población había superado el suministro de alimentos. Un severo invierno en 1788 provocó una hambruna y un hambre generalizada en el campo. El aumento de los precios en París provocó disturbios por el pan. En 1789, Francia estaba en bancarrota. La nobleza se negaba a pagar más impuestos y los campesinos simplemente no podían. Incluso el opulento rey Luis XVI, más aficionado a la caza y la cerrajería que a gobernar, reconoció que se avecinaba una crisis. Convocó los Estados Generales, formados por el clero católico romano (el Primer Estado), la nobleza (el Segundo Estado) y todos los demás (el Tercer Estado). El Primer y el Segundo Estado poseían la mayor parte de la tierra y estaban gravados con pocos impuestos; el Tercero poseía poco y estaba gravado con muchos impuestos.

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El 17 de junio de 1789, después de que Luis rechazara su petición de una política de un hombre-un voto, el Tercer Estado se separó y formó la Asamblea Nacional. El 11 de julio, Luis XVI ordenó al ejército que la disolviera. El 14 de julio una turba asalta la prisión de la Bastilla en París en busca de armas para protegerse de las fuerzas del rey. La toma de la Bastilla desencadenó una de las mayores revueltas sociales de la historia occidental, la Revolución Francesa. La violencia se extendió al campo, donde los campesinos exigían el desmantelamiento del sistema feudal. La nobleza y los terratenientes, temerosos de la impotencia, se unen a la Asamblea Nacional. El 27 de agosto, ésta emitió la Declaración de los Derechos del Hombre, que garantizaba a todos los ciudadanos franceses la libertad de expresión, de prensa y de religión, así como un gobierno representativo y la igualdad ante la ley. Algunos ciudadanos, sin embargo, eran más iguales que otros; las mujeres y los esclavos estaban excluidos, y sólo los propietarios podían ocupar puestos en la nueva legislatura.

Consecuencias de la revolución francesa

Las mujeres participaron en prácticamente todos los aspectos de la Revolución Francesa, pero su participación resultó casi siempre controvertida. La situación de la mujer en la familia, la sociedad y la política había sido objeto de polémica durante mucho tiempo. En el siglo XVIII, los partidarios de mejorar la condición de la mujer insistieron sobre todo en el derecho de ésta a la educación (más que en el derecho al voto, por ejemplo, del que gozaban pocos hombres). Los escritores de la Ilustración adoptaron la mayoría de las veces una postura tradicional sobre “la cuestión femenina”; consideraban a las mujeres como biológicamente y, por tanto, socialmente diferentes de los hombres, destinadas a desempeñar papeles domésticos dentro de la familia más que públicos y políticos. Entre los numerosos escritores de la Ilustración, Jean-Jacques Rousseau publicó las obras más influyentes sobre el tema del papel de la mujer en la sociedad. En su libro Emile, describió su visión de una educación ideal para las mujeres. Rousseau insistía en que las mujeres debían desempeñar un papel activo en la familia, amamantando y educando a sus hijos, pero no debían aventurarse a tomar posiciones activas fuera del hogar. Los escritos de Rousseau sobre la educación electrizaron a su público, tanto masculino como femenino. Abogaba por una mayor independencia y autonomía de los hijos varones y destacaba la importancia de las madres en la educación de los hijos. Pero muchas mujeres se opusieron a su insistencia en que las mujeres no necesitaban una preparación intelectual seria para la vida. Algunas mujeres llevaron sus peticiones de educación a la prensa.

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¿Tuvo éxito la revolución francesa?

La Revolución Francesa fue un acontecimiento importante en la historia de las sociedades occidentales y tuvo un profundo efecto en el mundo actual.    A partir de 1789, el pueblo francés derrocó la monarquía absoluta y creó una república basada en los principios de igualdad, libertad y fraternidad.    A medida que se desarrollaba la revolución, el país experimentó una dramática transformación y cambió por completo su forma anterior.

Antes de la Revolución Francesa, la sociedad francesa estaba estructurada sobre las reliquias del feudalismo, en un sistema conocido como el Sistema de Estamentos.    El estamento al que pertenecía una persona era muy importante porque determinaba sus derechos y su estatus en la sociedad.    Por lo general, una persona permanecía en un estamento durante toda su vida, y cualquier movimiento ascendente en el sistema de estamentos podía llevar muchas generaciones.    El primer estamento era el del clero, el segundo el de la nobleza y el tercero el de los campesinos.    Aunque los campesinos constituían la gran mayoría de la población de la sociedad francesa, más del 96%, carecían de todo poder político o económico.    En cambio, el clero y la nobleza controlaban la mayor parte de las tierras de Francia y ocupaban todos los puestos importantes en el gobierno, el ejército y la iglesia.    Este es el periodo anterior a la Revolución Francesa y es una época conocida como el Antiguo Régimen.